Mesonero Romanos, Ramón de (1803-1882)
Nació en Madrid, de donde fue Cronista. Se dedicó algún tiempo a la Banca y llegó a ocupar un sillón en la Real Academia. De temperamento burgués y equilibrado, nos ha dejado una colección de cuadros de costumbres en los que se advierte su gran amor a Madrid y sus dotes de observador. En ellos observamos una leve intención moralizadora y una maliciosa aunque benévola socarronería en la descripción de los ambientes madrileños tras la que se oculta una actitud nostálgica ante las formas de vida tradicional que el autor veía en trance de desaparecer.
Él mismo nos confiesa que su propósito era "pintar las más veces, razonar pocas; hacer llorar nunca, reír casi siempre" y "criticar sin encono". Dentro de estos límites consigue lo que se propone, pero, como dice Salinas, su gran limitación está en no haber sido más que "el maestro de un género pobre sin vuelo".
Para Azorín, "si Larra simboliza la sociedad literaria de su tiempo, exaltada, impulsiva, generosa, romántica, Mesonero representa la sociedad burguesa, práctica, metódica, escrupulosa, bien hallada". Buen ejemplo de ello es la caricatura que del Romanticismo hizo el segundo en una de sus Escenas matritenses.
Mesonero, que firmaba con el seudónimo de “El curioso parlante”, escribió dos series de cuadros de costumbres, titulándolas Escenas matritenses (1832-1842). Posteriormente publicó Tipos y caracteres (1843-1862) y unas escenas interesantes Memorias de un setentón (1880). Su estilo, más sobrio que el de Estébanez Calderón, pero también más pobre y menos pintoresco, coincide con el de la mayor parte de los costumbristas, al ofrecernos una visión “tipificadora” en la que la realidad individual queda reducida a puros esquemas.
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