Corría el año 1807, en una carreta que iba de la ciudad de Córdoba a Buenos Aires, viajaba el matrimonio Ascasubi. Una tarde de ese viaje, a campo raso bajo la carreta, en medio de la dilatada Pampa, nacía Hilario Ascasubi. Era como si ese marco hubiera presentido su destino de poeta gauchesco.
Doce años después, Hilario parte enganchado en un buque con destino a la Francesa, de donde pasó a EE.UU. y donde vivió hasta que, en 1922, regresó a su patria; se radicó en Salta, donde publicó sus primeros versos como poeta autodidáctico.
Más tarde se hizo militar y participó en las luchas contra Rosas que lo obligaron a emigrar a la ciudad de Montevideo, donde se hizo panadero, con lo que logro obtener una fortuna que utilizó para seguir su lucha contra Rosas, a quien consideraba un tirano que conculcaba las libertades del pueblo. En Montevideo comienza su tarea de payador político, haciendo cantar a sus gauchos contra Rosas y reuniendo sus composiciones bajo el seudónimo de Paulino Lucero.
Regresa a Buenos Aires, lucha contra Urquiza con sus versos que firma con el seudónimo de Aniceto el Gallo. Estuvo con Mitre en la batalla de Cepeda, donde alcanzó el grado de Coronel. Fue enviado a París en calidad de diplomático, donde prácticamente se quedó a vivir. Es allí donde, en el año 1872, publicó sus obras completas.
En las dos primeras obras se reúnen gran cantidad de décimas, redondillas romances y composiciones de corte popular en las que, con vena feliz, el que se llamaba así mismo Agauchi-poeta argentino, hizo una poesía de campamento, atacando crudamente a sus enemigos políticos.
Este magnifico poeta, cultor del espíritu criollo, y amante de la libertad, incongruentemente muere en París, en el año 1875.
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