Nació en Sorrento el 11 de marzo de 1.544. De este gran poeta italiano se puede decir que su obra pertenece al final del Renacimiento y transición al barroco. Estudió en Nápoles con los jesuitas y Derecho en Padua. Entró al servicio del duque Alfonso de Este. Espíritu inquieto, escrupuloso y desequilibrado, tuvo varios accesos de locura y permaneció siete años encadenado en un hospital de Ferrara. Vivió en Mantua y Roma, entre períodos de lucidez y enajenación. Obtuvo la promesa papal de ser coronado poeta, pero no alcanzó ese momento. Su obra inmortal, Jerusalén libertada (1.573), es un largo poema heroico, ajustado a las normas de la Poética de Aristóteles. Sobre la base histórica de la conquista de Jerusalén por Godofredo de Bouillón, compuso el poema, sin dejar la inspiración clásica, con aliento cristiano. Por el tono melancólico, parecen más conseguidas las escenas secundarias y es menos consistente el ímpetu religioso-heroico de la gesta. No en vano había escrito con anterioridad el drama pastoril Aminta, en el que expresó su anhelo de tranquila armonía. Adolece la Jerusalén libertada de falta de unidad, pues la pretensión épica viene minada por la lírica, ya artificiosa, anunciadora en parte del barroco. La Jerusalén conquistada continuación del anterior, pretende mayor solidez épica y más hondura religiosa, junto a mejor armonía literaria. Aquí desaparecen los elementos eróticos y sensuales de los temas secundarios y la propuesta religioso-moral es llevada a cabo con una trabajada coherencia y unidad, aunque sin alcanzar convicción ni grandeza. El conjunto de su obra ha influido en la poesía española hasta el S. XIX. Todos los poemas épicos españoles se adaptaron a los moldes de la Jerusalén. Murió en Roma el 25 de abril de 1.595.
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