Manuel Tamayo y Baus (Hijo de actores, escribe dramas históricos, dramas realistas, dramas de tesis, imita al alemán Schiller y trata de escribir tragedias al estilo clásico. Se conoce a Tamayo hoy día sólo por su obra maestra, Un drama nuevo (1867), drama poético que estudia la pasión de un actor que ve convertirse la ficción en realidad al representar un drama de celos. Se basa esta obra en Shakespeare, en el drama calderoniano, y tuvo influencia en la ópera Pagliacci de Ruggero Leoncavallo (1857-1919) y supuestamente, en Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello (1867-1936).
Entre 1855 y 1880 se representan las mejores piezas de la ‘alta comedia’. Se llama alta comedia porque conquistó a la burguesía madrileña de esa época.
La alta comedia propone como misión desenmascarar a los enemigos de la sociedad. No son ya las grandes pasiones del Romanticismo sino las oscuras pasiones que mueven la mecánica social. Los comediógrafos enfatizan la construcción del plan teatral, la sicología del personaje, la verdad de la palabra y la acción. Tratan de disminuir la distancia entre la literatura y la vida.
Desafortunadamente, los conflictos, problemas, y personajes suenan a hueco. El dramaturgo se preocupa demasiado por la moraleja de la fábula dramática y se propone implantar una ideología. Al pasar de moda la ideología, por supuesto, pasan de moda las obras teatrales. Así que los dramaturgos de la alta comedia, a pesar de su intención satírica, el cuidado por lo sicológico, y los detalles realistas, resultan melodramáticos porque los dramaturgos simplemente no supieron mirar la realidad.
Un drama nuevo de Tamayo y Baus funde con originalidad escénica el tema del teatro dentro del teatro con el tema del adulterio. La acción dramática está estructurada mediante la fusión de la historia personal de Yorik, actor gracioso que por primera vez va a representar un papel trágico. En la escena final la identidad entre el mundo real y el mundo de la ficción quedan unidos. Para Yorik, actor, se borran los límites entre realidad y ficción. Hombre y actor, verdad y representación, se funden en una nueva unidad, sustancia, y raíz del drama nuevo.
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