Educado en Harrow y Oxford, instituciones reservadas a jóvenes de buena posición, John Galsworthy 1867-1933) nunca padeció necesidades económicas y pudo dedicar sus ocios a leer, conocer países lejanos y observar la vida desde un cómodo distanciamiento crítico. Mientras daba la vuelta al mundo, tuvo la suerte de trabar amistad, a bordo de un barco, con Joseph Conrad, cuyo ejemplo acaso lo indujo a escribir, aunque lo hizo de manera muy distinta a la de su extraordinario amigo. Bajo la influencia del realismo elegíaco de Turguéniev, Galsworthy se dedicó a narrar, con tanto rigor como amenidad, los esplendores y miserias de la alta burguesía, de la que él era uno de sus miembros más inteligentes y menos optimistas. Así nació La saga de los Forsyte, que le dio gran fama y fue seguida por la trilogía que cuenta la historia de Dinny Cherrell: Esperanzas juveniles, Prado florido y Más allá del río. La primera de esas tres novelas está destinada a mostrar la personalidad de su protagonista, "tipo ideal de la dama inglesa", atractiva, elegante, generosa, irónica y fría, que podría ser el equivalente femenino del propio Galsworthy, quien, en 1932 -un año antes de su muerte- obtuvo el Premio Nobel.
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