Es la obra más extensa de Sade. Se parece mucho a Justine, pero está narrada desde el punto de vista contrario: el de su hermana Juliette, una libertina de nacimiento cuyos vicios se incrementan con los que va conociendo a lo largo de toda la narración. Constantemente se ve rodeada de otros libertinos a los que se esfuerza por investigar e imitar, con lo que el marqués dispone de un excelente argumento para ir mostándonos sus extensos conocimientos sobre su tema preferido.