Obra que hace posible asistir a sucesos y personajes que, por ser de otro tiempo, permiten que la fantasía interfiera con la realidad, con lo que se rescatan dos dimensiones propias de la realidad del hombre. Zorrilla nos presenta “un vasto material descriptivo que comprende paisajes interiores, grupos humanos y retratos”. Dueño de un idioma rico en elementos sensoriales, el autor nos hace “VER” lo que nos va diciendo. La sonoridad del verso es el vehículo que Zorrilla utiliza para transmitir en plenitud de sugestión, una caducidad que su arte convierte en perdurable.