"El mar, allá fuera oscuro y ondulante, recordaba a Forrest la ondulación de los bosques de su amado Oeste, que pedía al cielo poder ver nuevamente antes de sucumbir a causa de los estragos de que la guerra le había hecho víctima en cuerpo y alma. Se inclinó, apoyado contra la borda del gran barco, en un lugar oscuro a popa, donde proyectaban su sombra los botes salvavidas. Hacía dos noches que salió de Cherburgo y era la primera vez que subía a cubierta."