Hopkins llegó a Holmes con un crimen sin resolver y una serie de pistas que para él no aportaban elementos para descubrir al autor de dicho crimen, pero para Holmes nada es imposible: "-Mi buen Hopkins, he investigado muchos crímenes, pero aún no he encontrado ninguno cometido por un ser volador. Y mientras el criminal se sostenga sobre dos piernas, siempre quedará alguna señal, alguna rozadura, algún minúsculo desplazamiento detectable por un investigador científico. Resulta increíble que esta habitación embadurnada de sangre no contuviera ninguna huella que pudiera ayudarnos. Sin embargo, tengo entendido, por el informe de la indagación, que había ciertos objetos que usted no dejó de examinar." Ningún misterio es imposible para el detective y éste no escapa a la regla.