" Los caballeros del jurado se retiraron a deliberar. Su Presidente se distinguía de todos ellos por ser el más brillante y el más elocuente, siendo por ello una persona muy respetada entre sus colegas. Por una vez, puede decirse que el hombre adecuado estaba en el cargo adecuado. De los once hombres del jurado, cuatro tenían personalidades muy superficiales. Eran estos: El Hambriento, que exigía constantemente que le trajeran la cena."