"...»En realidad, nunca supe la verdad del asunto... por falta de tiempo. Entonces los milagros estaban de moda, como los ángeles, demonios y todo eso. Pergeñé una crónica con algo de materia brillante, bien adobada con puntos religiosos, y la mandé a mi periódico. Fue un éxito en los Estados Unidos, donde en aquella época gustaban esa clase de historias."