"Señor: Todos los espíritus agudos de esta época estiman tanto las obras del difunto señor de Cyrano de Bergerac, vuestro hermano, y las producciones de su ingenio son en efecto tan considerables, que yo no podría, sin excitar las maledicencias de aquéllos y sin ofender la memoria de este ilustre autor, esconder por más tiempo sus ESTADOS E IMPERIOS DEL SOL, con algunas cartas y otras obras que dichosamente han caído entre mis manos cuando ya me había quitado la esperanza de poseerlas una infructuosa pesquisa tan larga como inútil."