"Aquel día debía de haber habido algún combate porque pasaron junto a una carreta cargada de heridos. El conductor fustigo con vehemencia a los dos caballos para que aceleraran la carrera y la sacudida estuvo a punto de arrojar a Kate en el regazo del pastor. La joven se protegió con los brazos, procuro repeler los impactos con las piernas y rezo para que su obsesión no perjudicara al niño que quería librar del deshonor."