, la costa marchando por detrás de las escolleras. En aquellos canales interiores hay poca agua, y el barco de los piratas de Malasia no podrá seguirme. ¡Respondo de ellos, capitán!
—Seria mejor que aprovechase usted la oscuridad de la noche.
—Precisamente eso mismo era lo que quería proponer a usted — dijo Yáñez, que a duras penas contenía su alegría.
—¿Cuántos hombres tiene usted?
—Diez aquí y dos en la rada.
—Puede usted utilizar la barcaza de vapor, y de ese modo llegarán a Kohong al amanecer.
—¿Y usted, capitán?
—Yo saldré al mar para ir en busca del Tigre de Malasia. ¡Deseo medirme con ese hombre!
—¿Le odia usted?
—Es un pirata a quien ya es tiempo de domar — se limitó a contestar el capitán —. ¡Sígame usted!
(2008-08-26) LA VERDAD ESTA MUY BUENO!!!!!!!ME ENCANTO...Y AGUANTE EL HANDBALL DE MERLO!!!!!!!! (2008-05-14) Siempre he estado fascinado con la obra de Salgari, gracias por poner estos tesoros a nuestra disposicion...