"El olfato del profesor Hagenbuk había siempre funcionado un poco defectuosamente, pero debo convenir que no éramos nosotros solos los que percibíamos ese olor en aquel restaurant de después de edianoche, concurrido por periodistas y gente ocupada en trabajos nocturnos, sino que también otros comensales levantaban intrigados la cabeza y fruncían la nariz, buscando alrededor el origen de esa pestilencia elaborada como con gas de petróleo y esencia de clavel."
(los ebooks están comprimidos en formato zip, descarga gratis un descompresor gratuito)
Cada uno de nosotros tiene que encontrar por sí mismo lo que es lícito y lo que es ilícito- ilícito para él-. Cabe no hacer nunca nada prohibido y sin embargo ser un gran infame. (Hermann Hesse)