La danza de SALOMÉ durante el banquete de cumpleaños de su padrastro Herodes, tetrarca de Judea, le causó tanto agrado que éste le ofreció cualquier cosa que desease. Por instigación de su madre, que deseaba la muerte de Juan el Bautista Jokanaán- por haber censurado el matrimonio con el hermanastro de su primer esposo, Salomé exigió la cabeza de Juan el Bautista. El deseo le fue concedido. OSCAR WILDE (1854-1900) tomó parcialmente esta historia y construyó una excelsa reflexión sobre la pasión obsesiva. En contraste con sus comedias, aquí el juego de palabras, siempre sutil y brillante, está al servicio de una tragedia cargada de erotismo y perversidad.