"Con extremada tristeza tomo hoy mi pluma para escribir estas últimas palabras, con las que dejaré para siempre constancia de los singulares dones que distinguían a mi amigo, el se?or Sherlock Holmes. De un modo incoherente y, viéndolo ahora en profundidad, totalmente inadecuado, me propuse dar cuenta de las extra?as experiencias que tuve en su compa?ía: desde el primer encuentro casual que nos uniría en la época de Estudio en escarlata hasta los tiempos de su intervención en el asunto del "Tratado naval", una intervención que tuvo el incuestionable efecto de evitar un serio embrollo internacional. Tenía la intención de haberme detenido aquí y de callarme todo lo relativo a aquel suceso que dejó un vacío tal en mi vida, que un lapso de dos a?os no ha podido llenar. Me veo forzado, no obstante, a continuar, debido a las recientes cartas en las que el coronel Moriarty defiende la memoria de su hermano; no me queda más remedio que exponer los hechos ante el público exactamente como ocurrieron."