A través de la mirada de una genial narradora, madame Pratolungo, republicana ardiente que una vez vivió sólo para "el sagrado deber de derrocar tiranos" y ahora se ve en la necesidad de contratarse como profesora de piano y dama de compañía, La pobre señorita Finch (1871-1872) cuenta la historia de una joven ciega, "tan franca como intrépida" que en el trance de recuperar la vista, se encuentra en el centro de una red de mentiras piadosas y engaños malignos tejida por los dos hermanos gemelos que están enamorados de ella. Intrigas, conspiraciones y un tremendo "laberinto de mentiras" ponen a prueba la fidelidad y la entereza de una mujer que, acostumbrada a tener la vista "en la yema de sus dedos", y abocada ahora aun tortuoso sentimiento, acaba renegando del don que gracias a la medicina ha recobrado. En esta novela Wilkie Collins explora anticipadamente algunos de los hallazgos de la moderna psicología de la percepción, a la vez que construye una historia de amor y rivalidad sumamente anómala y compleja que mezcla inusitadamente su talento para el realismo doméstico con la irreal atmósfera de los cuentos de hadas