"Hércules Poirot hizo con sus cartas un ordenado montón, colocándolo ante sí. Cogió la primera de las cartas, examinó un momento la dirección, despegando luego el dorso del sobre con una pequeña plegadera que tenía siempre en la mesa del desayuno para ese fin y extrajo el contenido. Dentro había otro sobre, sellado con lacre y en el que se leía: «Privado y confidencial»."