Sin lugar a dudas, era una casa vieja. Todo el conjunto tenia el sello indeleble de lo antiguo, como sucede en las ciudades de edad remota, construidas alrededor de su catedral. Pero el número diecinueve daba la impresión de ser la más vieja, con el aire solemne de patriarcado y su color gris de insolente arrogancia. Destilaba esa frialdad repulsiva que distingue a todas las casas hace mucho tiempo deshabitadas. Su austera desolación reinaba por encima de las otras moradas."