Estas historias constituyen la primera aparición de miss Marple en el mundo de los lectores de relatos policíacos. Miss Marple tiene una ligera semejanza con mi propia abuela: es también una anciana blanca y sonrosada, quien, a pesar de haber llevado una vida muy retirada, siempre demostró tener gran conocimiento de la depravación humana. Lo cierto es que, ante sus observaciones, uno se sentía terriblemente ingenuo y crédulo: “Pero ¿tú te crees eso que te cuentan? No debes hacerlo. ¡Yo nunca me creo nada!”."