" ¿Ustedes recuerdan cómo, hará unos doce años, varios de nuestros amigos fueron sorprendidos con la noticia del rompimiento del compromiso entre el joven Locksley y la señorita Leary? Este evento causó conmoción en su momento. Ambas partes eran dignas de cierta distinción: Locksley por su riqueza, que se consideraba cuantiosa, y la joven por su belleza, que realmente era grande."