"Tras decidir que navegaría de regreso a Norteamérica en la primera parte de junio, determiné pasar el entretanto de seis semanas en Inglaterra, con la cual yo había soñado mucho pero que hasta entonces no conocía personalmente. En Italia y Francia había concebido una resuelta preferencia por las viejas posadas, estimando que lo que algunas veces le cuestan al insatisfecho cuerpo lo pagan con creces a la deleitada alma. A mi llegada a Londres, por consiguiente, me hospedé en cierta antigua hostería muy hacia el este de Temple Bar, inmersa en lo que yo denominaba la zona johnsoniana."...