"«Hay algunas pegas, pero si lo modifica lo aceptaré», decía la árida nota del señor Locket; y no había malgastado tinta en la posdata al añadir: «Venga a verme, y le explicaré lo que me propongo». Esta comunicación había llegado a Jersey Villas con el primer correo, y Peter Baron casi no había tenido tiempo de engullir su correosa tortita antes de ponerse en marcha en cumplimiento de las órdenes del editor."