"-Tom, es hora de ir a la estación. -Bien, vamos entonces. -Yo no voy; hay demasiada humedad. No me quedaría un solo rizo si saliera con un día así, y quiero estar bonita para cuando llegue Polly. -Oye, no van a esperar que vaya a buscar a una chica desconocida -exclamó Tom, tan alarmado como si le hubieran propuesto que hiciera compañía a la mujer salvaje de Australia. -Claro que sí. Es tú obligación, y si no fueras un oso te gustaría."