CARIÓN. (Al público.) ¡Zeus y dioses, qué horrible es acabar siendo esclavo de un amo que
está chalado! Pues si resulta que el criado sugiere cosas muy acertadas, pero afamo no le
da la gana de hacerlas, por fuerza el criado recibe su parte en las desgracias de aquél. De
tu propio cuerpo no te permiten los hados ser dueño: su dueño es el que te ha comprado.
Así son las cosas.
Pero contra Loxias1,