"Detrás del ahumadero, Ringo y yo levantamos aquel verano un mapa viviente. Aunque Vicksburg no era más que un manojo de astillas de la pila de leña y el río sólo un canal escarbado en la apiñada tierra con la punta del azadón, aquello (río, ciudad y terreno) tenía vida, poseyendo incluso, en miniatura, la apreciable aunque pasiva obsti-nación con que la topografía supera a la artillería, y contra la cual la más brillante de las victorias y la más trágica de las derrotas no son sino el tumultuoso estrépito de un momento."