| Graziella, narrada en medio de un paisaje paradisíaco, es una novela romántica-filosófica, en la que la intriga, genialmente dosificada, nos hace sentir en cada uno de sus párrafos, la necesidad de continuar con el siguiente, tal vez porque fue escrita en plena madurez intelectual de un genio, tal vez el último romántico. Como en casi todas sus obras, nos muestra su doble personalidad: por un lado todo lo que signifique belleza, ritmo, armonía, estética y por otro, nos golpea con todo aquello que representa tiranía, opresión, falta de libertad del individuo, el libertinaje de los poderosos, sin importar a quien golpea. La descripción de la Italia de campesinos y pescadores, de sus tareas en el mar o en sus jardines y viñedos, nos transmite unas pinturas fascinantes e insuperables. |