"Dentro del soportal la gente se estrujaba sin compasión: cada cual hacía prodigios de habilidad para burlar la ley física de la impenetrabilidad de los cuerpos, reduciendo el suyo a un volumen imaginario. La noche era densa y oscura como pocas. Los pies de los curiosos se buscaban en las tinieblas, y al encontrar¬se prodigábanse caricias harto expresivas. Los codos de los unos, por secreto y fatal impulso, iban derechos a los ojos de los otros."