Tomas Hardy supo incursionar en el cuento con el mismo talento con el que ha construido sus novelas. El escenario elegido es el campo, como la mayoría de sus obras, con tres personajes que irrumpen en la tranquila reunión de los habitantes del pueblo. Ciertos rasgos extraños de estos tres hombres no dejan de inquietar a los pueblerinos, quienes finalmente se ven implicados en una persecución por los alrededores del lugar.