"Como todos los años, desde Navidad hasta Reyes, los escaparates de las librerías exhiben esta quincena la abundancia de sus ediciones de aguinaldo. Algunas son admirables, encuadernadas en pastas sólidas, en telas macizas. El sol, que inunda cada tarde las vidrieras, insiste en el oro lustroso de los cantos y en la policromía de las imágenes. Un cuarto de hora de observación ante la menos provista de esas expo¬siciones es instructivo y doloroso."