Una tarde, en Misiones, acababa de almorzar cuando sonó el cencerro del portoncito. Salí afuera, y vi detenido a un hombre joven, con el som¬brero en una mano y una valija en la otra. Hacía cuarenta grados fácilmente, que sobre la cabeza crespa de mi hombre obraba como sesenta. No parecía él, sin embargo, inquietarse en lo más mínimo. Lo hice pasar, y el hombre avanzó sonriendo y mirando con curiosidad la copa de mis mandarinos de cinco metros de diámetro, que, dicho sea de paso, son el orgullo de la región y el mío."
(2009-07-26) yo pongo descargar y no me abre nada quisiera que de jen de rrobar y los libros los regalen son libros no oro que es lo que quieren por que pagar por un libro si lo puedo descargar no estoy insultando solo digo que los regalen XD (2009-05-22) holas nesesito el cuento XD