"En la historia moderna, y tal vez pueda decirse que en toda la histora, a partir de sus más tempranos anales, no hay acontecimiento que se conozca menos ni que impresione tanto a la imaginación como la huida que durante la segunda mitad del siglo pasado emprendió hacia oriente, a través de las estepas interminables de Asia, una de las principales naciones tártaras. El terminus a quo y el terminus ad quem de la huida son igualmente magníficos el primero el trono más poderoso de la Cristiandad, el segundo el más poderoso del Paganismo y las circunstancias románticas que la rodean ponen de relieve armoniosamente la grandeza de ambos extremos..."