"Aquella serie de espantosos acontecimientos por los que nuestra tranquila ciudad y universidad en la región noreste de Alemania fueran convulsionadas durante el año de 1816, posee en sí misma, aunque se la considere simplemente como un obscuro arrebato de la pasión felina del humano, rondando sin cadenas entre los hombres, algo demasiado memorable para ser olvidada sin su propia y apartada crónica. Pero la lección moral generada por esos eventos es aun más memorable, y profunda atención merece por parte de las generaciones venideras en su lucha por el progreso de la humanidad, no sólo en su propio y limitado campo de interés directamente animado sino en todos los campos análogos; como de hecho ya, y en más de una ocasión, frente a similares eventos, esa lección ha obtenido la eficaz atención de reyes cristianos y soberanos reunidos en asamblea."