Ventura había nacido para violinista. Fue esta una convicción común a todos los de su casa desde que tuvo ocho años el futuro maestro. Nadie recordaba quién había puesto en poder del predestinado el primer violín, pero sí era memorable el día solemne en que cierta celebridad de la música, colocando una mano sobre la cabeza de Ventura, como para imponerle el sacerdocio del arte, dijo con voz profética: «Será un Paganini este muchacho»..."
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Si será mala la Política, que cuando toca a la madre la convierte en suegra. (Que me perdonen las suegras, yo con la de mi mjuer me llevaba perfectamente) (Musa05)