"Era un ilustre sabio naturalista, que había descubierto infinidad de cosas útiles para la humanidad y para la ciencia, sin meterse jamás en honduras metafísicas sobre lo que era o no era la materia, ni en sí había alma o dejaba de haberla. Había matado a su mujer y a la nodriza de su unigénito en un momento de alucinación. Los médicos se habían empeñado en demostrar que había obrado como un loco, por un impulso irresistible..."