El entusiasmo de Clarín por el gran comediógrafo neoclásico seguirá presente, a modo de homenaje, en uno de sus últimos cuentos, El viejo y la niña (1899), título tomado de una obra de Moratín estrenada en 1790. Los dos protagonistas del cuento clariniano se llamarán igual que los de El sí de las niñas: Paquita y D. Diego. Clarín lamentará en uno de sus artículos la repatriación simultánea de los restos mortales de Moratín y de Goya, al considerar que la fama del pintor iría en detrimento del recuerdo de su admirado D. Leandro.