"Mi mujer, como cada año, se disponía ya a resignarse para sufrir otra de mis extrañas depresiones anuales. Esas depresiones que se repiten y se repiten y me martirizan llenándome de amargura sin saber exactamente porqué las sufro. Quizás se deban a mi agónica afición de crear y crear. De crear sin cesar, de escribir y escribir. Sí, pienso que quizás se deba a eso, a esa necesidad imperante que existe en mi vida de comunicar algo, sea lo que sea, lo cierto es que fue más o menos en ese tiempo cuando por casualidad quedamos con unos amigos para ir al cine."
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Dios no creó a la mujer de la cabeza del hombre, para que recibiera ordenes...Ni tampoco de sus pies, para que fuera su esclava...Si no de su costado, para que esté siempre cerca de su corazón. (Refrán)