tan sólo. Únicamente eso y el chochear conviene al anciano.
Oyendo el hospedero tal sermón, atajólo con maneras altivas, como un rey, y dijo:
-¡Eh! ¿A qué vienen tantas sutilezas? ¿O hemos de hablar todo el día de cosas de la
Santa Escritura? Ved si el diablo no ha trocado a un mayordomo en predicador, corno a un
zapatero remendón pudiera trocar en marino o médico. Ea, di luego tu cuento y no te alargues.
Ya se aparece Deptford y estamos a mitad de camino de la hora de prima. También llegamos
a Greenwich, donde abundan los malandrines.. Tiempo es de que comiences tu