-El mismo que viste y calza -exclamó apenas hubo clavado un punto en la dirección
indicada sus negrísimos ojos de gacela, y tras un instante de silencio, añadió con expresión
ponderativa:
-Como que no se puée confundir con nadie ese gachó; como que es el mozo mejor
plantao del barrio de Capuchinos.
-Cuando está como ahora a caballo, que cuando no lo está, parecen sus piernas las dos
asas de una ponchera.
-Cómo se conoce que nunca te ha sío a ti ese gachó ni medio simpático