Las 120 jornadas de Sodoma fue escrita en treinta y siete días -o mejor, en treinta y siete noches-, los que van del 22 de octubre de 1785 al 28 de noviembre de ese mismo año, en el que Sade cumplía los cuarenta y cinco. El lugar de redacción fue una celda de la Bastilla, una de las prisiones en las que transcurrió casi la mitad de la vida del escritor. Todo empieza cuando cuatro libertinos se reúnen y formulan un plan para ocupar 120 jornadas en los más inimaginables excesos sexuales, para lo cual redactan un código que ordenará el gran desorden carnal de cada una de sus largas sesiones de desenfreno.