Sus ocho relatos conforman una muestra brillante de su prosa natural y clara, de su gran creatividad y de la fuerza con que aparece la naturaleza americana. La selva, en este caso, es la realidad que lo abarca todo; los animales aparecen humanizados y la intención moralizadora de los cuentos está sabiamente sugerida, nunca explícita. Muchos han querido ver en ellos, incluso, enfoques que anticipan el ecologismo tan en boga por estos días. Es la obra de un vigoroso mundonovismo, entregada con sencillez e imaginación.