La obra se compone de una serie de cuentos más o menos cortos en los que no aparece ninguna de esas escenas horribles que encontramos en otras de sus obras. No hay descripciones explícitas de actos sexuales ni de torturas. Los finales de los cuentos, cuando no felices, sí son al menos moralizantes y tienden a rebajar al libertino a los ojos del lector, mientras el personaje virtuoso es ensalzado continuamente. El estilo literario se asemeja mucho al de otros famosos escritores de la época (Goethe, por ejemplo) y bien podría haber sido escrita por cualquiera de ellos.