"Dejando la calle principal, los dos hombres se adentraron en la relativa tranquilidad de los Jardines de Bardsley Mews. Habían cenado juntos y ahora se dirigían al piso de Hércules Poirot. Mientras caminaban oían de vez en cuando las detonaciones de los cohetes que seguían estallando, y periódicamente una lluvia de oro iluminaba el cielo."