Los relatos que componen Cuentos orientales se inspiran en la literatura y el folklore de los Balcanes, en la adorada Grecia, en China y Japón, a los que Marguerite Yourcenar se acerca con íntima espiritualidad. La "historiadora-poeta" y "novelista" francesa recupera una música especialísima procedente de un mundo distinto, de costumbres lejanas, que acerca al lector con espléndidas representaciones simbólicas, como el viejo pintor Wang Fo, que se evade en el mar de jade azul que su pincel acaba de trazar.