El cohete era el Copa de Oro, llamado también el Prometeo y el Ícaro, y su destino
era el deslumbrante sol del mediodía. Había cargado dos mil limonadas y mil
botellas de cerveza para este viaje al vasto Sahara. Y ahora que el sol hervía ante
ellos recordaron una serie de citas.
—¿Las doradas manzanas del sol?
—Yeats.
—¿No temas más el calor del sol?
—¡Shakespeare, por supuesto!
—¿La taza de oro? Steinbeck. ¿La olla de oro? Stephens. ¿Y el pote
(2009-08-01) Desearia que en vez de comprar un libro primero lo muestren. O sea que no lo voii a comprar porque no se si es lo que estoii buscando... estan de acuerdo conmigo?? (2009-08-01) Estoy de acuerdo!! Muestrenlo primero!! Que Basuraa